22 de Junio de 2017

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La miel como remedio terapeutico La miel como remedio terapeutico

La miel es ese sabroso fluido viscoso y dulce que producen las abejas a partir del néctar de las flores, de secreciones de partes vivas de las plantas o de excreciones de insectos chupadores de plantas. Las abejas recolectan estas substancias, las transforman y las combinan con substancias propias para después almacenarlas en los panales donde la miel madura.

La miel como remedio terapéutico

La miel tiene muchas propiedades medicinales. Se puede aplicar como medicamento de uso externo debido a sus propiedades antimicrobianas y antisépticas. Así, por ejemplo, la miel ayuda a prevenir infecciones y a cicatrizar heridas o quemaduras superficiales. También se utiliza en cosmética natural debido a sus cualidades suavizantes y astringentes.

No obstante, la miel en algunas ocasiones puede ser tóxica. Los rododendros y azaleas producen un néctar muy venenoso para los hombres e inofensivo para las abejas, el resultado es que la miel que producen estas abejas es mortal.

Debido a su contenido de azúcares simples, de asimilación rápida, la miel es altamente calórica (cerca de 3,4 kcal/g), por lo que es útil como fuente de energía.

Otra de las propiedades de la miel es que no se echa a perder. Debido a su alta concentración de azúcar, mata a las bacterias por lisis osmótica (rotura por difusión del agua que la rodea en el interior de la bacteria agrandando su tamaño). Por otro lado, las levaduras transportadas por el aire no pueden prosperar en la miel debido a la baja humedad que ésta contiene. Como nota curiosa diré, que Alejandro Magno fue trasladado desde Babilonia hasta Alejandría en el 323 a.C. utilizando miel para evitar su descomposición. Este efecto preservante de la miel se debe a su baja concentración de agua.

Algunas indicaciones médicas de la miel

Anginas y gripe: Cuatro gramos de miel de abeto en un vaso de leche caliente con unas gotas de limón.

Constipado: Miel de tomillo y abeto.
Tos: Miel de abeto o pino, tomillo.
Bronquitis: Miel de eucaliptos y lavanda.
Dolor de garganta, migrañas y enfermedades infecciosas pulmonares: Miel de lavanda.
Estreñimiento: Dos cucharadas soperas de miel pura en las tisanas. O también dos cucharadas soperas directamente a la boca de miel de acacia. Una en ayunas y otra antes de acostarse.
Trastornos digestivos y falta de tono: Miel de menta.
Insomnio y trastornos nerviosos: Miel de tilo.
Trastornos cardíacos, angustia y vértigos: Miel de espino albar.
Ansiedad, palpitaciones y cólicos: Miel de naranjo.
Astenia física-psíquica e insuficiencia hepática: Miel de romero.
Zumbido en los oídos: Miel de espino blanco.

Contraindicaciones de la miel

La miel, al igual que otros endulzantes, puede ser extremadamente peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos del niño, todavía no lo suficientemente ácidos, se crea un ambiente ideal para el desarrollo de las esporas clostridium botulinum. Las esporas del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, aunque también están ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a la acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no puede destruirlas, por lo que laa clostridium botulinum puede causar botulismo infantil. Por esta razón se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 18 meses.







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