19 de Noviembre de 2017

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El Te Milenario El Te Milenario
La planta de la eterna juventud

Hay diferentes variedades de té, diferenciadas principalmente por su color: rojos, negros, verdes o blancos. Además cuando van mezclados con algo los diferenciamos como té de hierbas, llegando incluso a veces a nombrar así infusiones de mezclas con hierbas en las que el té no forma parte. Por último nos encontramos con los tés con sabor: jazmín, rosa, naranja, ananá, frutos del bosque... etc.

A veces hay tantos tés a nuestra disposición, con tantos sabores y propiedades que es desconcertante elegir uno.

Los tés en bolsitas nos muestran con mucho interés en sus cajas las listas de propiedades buenas para la salud, aunque estas infusiones provienen de la misma planta, la camelia sinensis, que provee de cuatro tipos de tés distintos (negro, verde, rojo y blanco) y unas 3000 variedades de esta bebida milenaria, a la que sólo el agua supera en popularidad.

El té desde hace milenios ha estado asociado a la cura de las enfermedades. En muchos países frente a una dolencia o malestar, el consejo es tomar un té. Ahora, vienen con sabores añadidos o con hierbas lo que hace que además sean más apetitosos de tomar incluso como una bebida más en nuestra dieta diaria.

El té se ha convertido en una de las bebidas más tomadas por la gente joven en sustitución del café y otras bebidas excitantes. Sobre todo las mujeres optan por esta bebida, debido en gran parte a la inclusión de sabores a la posibilidad de tomarlo como bebida fría, etc...

A la hora de elegir un té tenemos que tener en cuenta que aunque sean de distintos colores o tengan diferentes sabores, nutricionalmente nada tiene que ver con las propiedades de la infusión; todos tienen el mismo origen: se puede cambiar el sabor o el aroma, pero el objetivo cardio-saludable se obtiene con cualquier té. La saborización cambia lo agradable de la infusión, pero no la valoración del té como alimento o como sanador.

Una diferencia entre los tés de colores (verde, rojo, blanco y negro) es que el té verde sería el más sano porque no se deja fermentar durante su procesamiento como a los otros tés. La fermentación aumenta los taninos, las sustancias químicas que impiden que el organismo absorba los minerales naturalmente, por lo que al té se lo considera un "robador" de estas sustancias, así que debemos tener en cuenta que de los cuatro, el té verde sería el más natural.

Se sugiere beber los tés sin concentrarlos mucho, en especial los saborizados, debido a que nuestro organismo lo absorberá mejor. El té de frutas, por ejemplo, eleva la secreción de ácidos debido a que en una taza se suman la acidez propia del té y la de la fruta. Asé que las personas con reflujo deben tener cuidado a la hora de tomarlo.

Entre las contraindicaciones, además de la acidez, se le reconoce al té un efecto astringente, pero si se mezcla en una dieta con frutas, fibras y verduras, el estreñimiento se puede solucionar.

Todos los tés son rejuvenecedores:

No importa si el té es rojo, verde, negro o blanco. A todos ellos se les reconoce poder antioxidante, debido a la concentración de flavonoides, sustancias que evitan que los radicales libres (moléculas que producen las células) se combinen con el oxígeno del organismo para oxidar los tejidos y desatar enfermedades. Aunque eso sí no todos tienen el mismo efecto, por ejemplo, el té verde tienes muchas más propiedades rejuvenecedoras que el té negro, necesitamos cuatro tazas de té negro para obtener la misma cantidad de flavonoides que con una taza de té verde. Esto también nos indica la cantidad de teina que contienen, así pues es más fácil tomar té negro que un té verde que sería el equivalente a un café expreso.

Al té blanco por ejemplo, que se obtiene de las yemas nuevas de la camelia sinensis, se le atribuye en China el poder antioxidante de unos 12 vasos de zumo de naranja. De ahí que en ese país, donde se cultiva a unos 6000 metros de altitud, desde hace siglos se lo considera el "elixir de la juventud". Según estudios en universidades chinas, su infusión alivia el cansancio, evita la retención de líquidos, activa la circulación sanguínea y oxigena la piel.

El té rojo, en tanto, no es más que un té verde añejo: se lo llega a conservar en barriles hasta más de 50 años. Entre sus virtudes se le reconoce la de mejorar la digestión y desintoxicar y reducir las grasas del organismo.

Otra caracterástica que se le atribuye al té verde, a diferencia del té común, es un efecto levemente "despertador": un saquito de 2 gramos en 200 mililitros de agua caliente aporta unos 0,045 gramos de teína, sustancia comparada con la cafeína.

Al té negro, en tanto, se le reconoce la propiedad de disminuir el nivel de glucosa y de colesterol "malo" (LDL) en la sangre, prevenir las enfermedades coronarias y ayudar a mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Al fin y al cabo, propiedades similares para una infusión con un único origen.

Con estos datos espero podáis elegir mejor el tipo de té que necesitéis y queráis tomar.







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