24 de Mayo de 2017

Revista esoterica online

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La fertilidad en el siglo XXI La fertilidad en el siglo XXI
La sociedad envejecida

Existen dos grandes males silenciosos que acechan a nuestra sociedad, el estrés, enfermedad cada día más común en esta sociedad capitalista y consumista... y la infertilidad.

Somos muy conscientes del estrés, del cansancio y de los nervios que la sociedad actual y el trabajo nos generan. Pero olvidamos que ese malestar que crece en nuestro interior día a día, acaba por minar una de nuestras capacidades más urgentes, la capacidad de reproducirnos.

Aunque miles de niños nacen al día, en los países desarrollados esa cantidad disminuye por momentos, llevando a los gobiernos a tener una gran preocupación por el envejecimiento prematuro de las sociedades.

Recientes estudios médicos, han demostrado, que 3 de cada 7 personas, en el mundo desarrollado, sufren algún problema de fertilidad. Es una enfermedad que ataca sin compasión y sin discriminación tanto a hombres como a mujeres.

Una vida llena de comida adulterada, de trabajos agotadores y de insatisfacciones personales, de retraso vital, provoca cada día más infertilidad en los seres humanos. Las mujeres fértiles desde los 11-13 años ahora se deciden a tener hijos a la edad de 40 años, cuando el cuerpo está cansado, cuando las hormonas han decrecido y cuando los huesos se han desgastado. Nos creemos eternamente jóvenes gracias a las cremas milagrosas, a las cirugías y maquillajes, no somos conscientes de que nuestro cuerpo envejece y se quema por dentro. Los hombres sometidos a radiaciones desde pequeños, alimentados con comidas adulteras y preprocesadas, acaban matando a su propio esperma, la capacidad de reproducirnos cada vez es más y más complicada.

Debemos tener en cuenta que una pareja sana en edad de reproducción entre los 20 y los 30 años tiene 1 de 5 posibilidades de conseguir embarazo. Conforme aumenta la edad esta probabilidad disminuye.

No somos conscientes de lo complicado que es generar y crear vida, y no tenemos los hábitos vitales y saludables que deberíamos para poder procrear. Desde el año 1995 la infertilidad en los hombres y las mujeres de los países desarrollados a disminuido en un 43%. Eso nos indica que ahora mismo la probabilidad de tener un hijo de manera natural respecto a al año 1995 ha descendido desde 1 entre 5 a 1 entre 7.

Una alimentación sana, con productos ecológicos, una vida relajada, un trabajo que nos deje tiempo para fortalecer los lazos emocionales, la realización de ejercicio diario moderado, todo esto nos ayudará a conseguir más salud, más vitalidad, más fuerza para que podamos procrear.

Al final nuestros niños deberán ser creados en laboratorios que aseguren su nacimiento, las técnicas de asistencia reproductiva no están tan avanzadas como para asegurar nacimientos y la mayoría de las veces no se consigue el objetivo de la fecundación y el embarazo.

Si no decidimos hacer algo pronto, nuestros niños, serán nuestros ancianos, y la vida tal como la conocemos cambiará para siempre.







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